Cotizaciones que el dueño sí entiende. Órdenes de cambio que cuidan el alcance. Cobros que llegan a tiempo.
El lunes estás demoliendo, el miércoles esperando al electricista, el viernes peleando por el azulejo. Cada semana el dueño llega con otra idea. La cotización que escribiste hace tres meses ya no se parece al alcance que estás construyendo, y si no lo estás documentando, la diferencia la comes tú.
Jobkore mantiene el papeleo al día mientras el proyecto avanza. Cotizaciones por fase. Órdenes de cambio como documentos aparte. Cobros sacados de la estimación original. Pagos en línea. Nada rebuscado — solo las herramientas que evitan que un proyecto de varias semanas se convierta en una pesadilla de facturación al final.
Gut-and-rebuild significa demolición, estructura, instalación eléctrica, plomería, tablaroca, gabinetes, encimeras, azulejo, electrodomésticos, pintura y pendientes. Entregarle eso como un solo número deja al dueño confundido y te deja sin respaldo cuando una partida se pasa.
Jobkore te deja armar la estimación por secciones con líneas debajo de cada una. El cliente ve a dónde va cada dólar. Y tú tienes un documento que aguanta seis semanas después, cuando el granito salió más caro de lo provisionado y necesitas mostrar exactamente qué cubría el número original.
El dueño elige cuarzo en vez de laminado. Agrega un nicho. Decide que la despensa sea cava de vinos. Esas conversaciones pasan en la entrada, por mensaje, entre la tablaroca y la pintura — y si no terminan como orden de cambio firmada, terminan como pelea en la facturación final.
Cada orden de cambio es un documento firmado aparte, atado a la cotización original. Alcance, precio, aprobación, factura. En el recorrido final no hay total sorpresa. Cada upgrade tiene su propia página y su propia firma.
Las remodelaciones duran semanas. Les pagas a subs, compras material, corres una cuadrilla. Esperar al recorrido final para ver el primer peso no funciona. Jobkore te deja sacar varias facturas de la misma estimación — anticipo, un cobro en el rough-in, otro en la tablaroca, final en pendientes. El cliente ve lo facturado y lo que falta. Tú sabes lo que queda pendiente.
El recorrido está hecho. Tienes notas en el teléfono, la lista de deseos del cliente, tal vez un boceto del diseñador. Pásale todo a Hank AI™ y en segundos queda armada la estructura de la estimación — demolición, estructura, instalaciones, acabados, accesorios, pendientes. Le pones tus precios encima. Lo que era un sábado por la noche en la mesa del comedor pasa ahí mismo en la caja de la camioneta.
Hank nunca adivina cantidades, tarifas ni márgenes. Organiza lo que tú describiste. Los números siguen siendo tuyos.
Manda el cobro con un enlace de pago. Tarjeta o transferencia. Stripe procesa a su tarifa estándar. Jobkore no cobra nada encima. No estás esperando un cheque en el correo el viernes que llega el azulejero pidiendo el suyo.
Deja de pelear con tu software. Empieza a manejar tu negocio.
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